Sí. La muerte es el concepto más difícil con el que me he encontrado. A diario, el drama al terminar, el evitar cerrar los ojos y dormir, la esperanza del siguiente dia, el decir adiós, me ponen frente a Ella y volteo la cara, cierro los ojos y quiero gritar.
Mis fantasias me ayudan a huir, de Ella y de lo pasajero mi vida. Pero también me roban el momento, lo único verdadero, porque ni siquiera es real, que Ella después me devuelve.
¿Para qué pretender evitarla si Ella es la gran maestra?
Para no dejar de jugar al muerto. Para seguir engañándome con la existencia del pasado y sobre todo, para continuar soñando un sueño que a pesar de mi desesperación, se sigue desvaneciendo.
